Cafeína. Sin azúcar.


Aquel día no pude dormir,
ni el día anterior había dormido nada.
Los recuerdos se empezaban a mezclar
y no es como cuando tomas pastillas,
que ni quieres saber cuales son.
Ni cuando te pasas de fiesta
y tienes un montón de compromisos el día siguiente.

No.

Realmente los recuerdos
se empezaban a mezclar.
Pero sí recuerdo una cosa.
Todo estaba oscuro.
La mayor parte del tiempo.
También recuerdo un goteo inacabable.
Unas gotas que me desquiciaban,
como las manillas de ese reloj.
No paraban de sonar, los dos a la vez,
como si fuese un baile.

No bailaban juntos,
pero sí todo el tiempo.

Queriendo competir con mi respiración.
Pero no lo consiguieron. Tic. Tic. Toc.

También recuerdo tener mucha sed,
recuerdo las ganas de mear.
Recuerdo ese maldito LED,
y recuerdo los intentos
de esquivarlo con la almohada.
Recuerdo cada una de las posturas,
y recuerdo no estar cómodo en ninguna de ellas.

Recuerdo el calor que hacía en pleno invierno
y ahora también recuerdo que tenía
una botella de agua en la mesilla.

Todo eso recuerdo.
¿Y lo demás?

¿Dónde está todo lo demás?

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