Cénit


Todos los martes durante un año, al ir a beber al bar,
la misma mujer estaba sentada en el mismo banco,
a la misma hora. Siempre se quedaba mirándome.
La última vez que la vi llevaba un vestido azul con lunares rojos.
Era una chica guapisima, muy delgada y rubia, parecía una muñeca.

Pero solo la veía los martes, y ese día yo bebía.
Al igual que el resto de días de la semana.
De pronto un día y sin venir a cuento la chica desapareció.
Y la semana siguiente no estaba, ni la siguiente.
Me pasé literalmente un día entero buscándola y preguntando por ella.

Simplemente sentía que me faltaba algo.
Empecé a salir los miércoles, y luego los domingos.
Pero desistí. Decidí volver a irme los martes.
Sin ver a esa chica cada vez que pasaba por el banco,
pero bebiendome la misma cantidad de cervezas.
Pensando en que no sabía quién era,
ni por qué estaba ahí todos los días.
O que me hubiese gustado saber qué tenía en su cabeza.
No sabía nada de ella pero siempre estaba ahí.

La gente me pregunta por qué dejo mis textos a medias,
o no los entienden y me piden si se los puedo explicar.

A ella.
Preguntádselo todo a ella.

Back to blog