Huele a cerveza


He decidido levantar la persiana de mi cuarto.
Y he gritado por el patio
¡Que os jodan, hijos de puta!
Aún me quedaba alcohol en el congelador.
Así que me metí un lingotazo
antes de que me atacase la resaca de anoche.

Me hice una tortilla
con la última sartén que quedaba limpia,
y a partir de entonces tendría que sobrevivir
con lo más barato que encontrase en la gasolinera.

Los idiotas de mis vecinos
se han estado quejando de mis ruidos
por la noche.
Que se jodan,
no voy a estar sobrio solo porque no pueden dormir.
Yo tampoco puedo dormir
y ellos deberían empezar a beber también.
Como odio esta casa, llena de polvo y de vasos sucios.
Y la gente que no deja de quejarse.
Tampoco quedaban cucharillas ni platos
y no recordaba tener tanta ropa.

Los espejos cada vez reflejaban menos.
El agua estaba cada vez más fría.
Y yo más borracho.
Abrí el balcón y empecé a mear.

Y volví a empezar de nuevo.
Ellos deberían hacerlo también.

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