Adicto a la prisa


No queda tiempo últimamente. Yo no sé dónde está. Pero en algún sitio tienen que estar guardados todos esos minutos que se ahorran. Los segundos que se ganan con internet de mayor velocidad. Y las horas de hacer fila, o de bajar a comprar el pan. Parece ser que ahora vivo con prisa, quiero algo, y lo quiero ya. Hace mucho tiempo que se cambiaron los tragos por los chupitos. Por la prisa de no disfrutar. Y así es como vivo ahora. Teniendo que terminar este texto antes de que se acabe el nueve por ciento de la batería, que no sé cuánto será.

Cualquier mierda es lo que pienso publicar. Así con todo. Con prisas por follar. Adicto al café para ahorrarme cuatro horas de un día de veinte. Adicto a las canciones que te quitan tiempo para pensar. Adicto a la prisa para acortar las horas. Adicto a fumar y a beber para acortar los días que poder acortar. Adicto a ser adicto. Al final del día, parece que el reloj no ha ganado. Que hemos conseguido unas cuantas horas para poderlas desperdiciar. Pero nos falta por saber, que ese truco de engranajes se movía más rápido de lo normal.

Miramos demasiado la hora Y no queda tiempo últimamente. Incluso si no tenemos nada que hacer.

Back to blog