Lo necesito pulsar


Siempre he sido un gran fan de los botones, sobre todo cuando no sé para qué sirven. Suelo romper muchas cosas gracias a esto. Lo pulso todo, sobre todo cuando pone no pulsar. Si yo quisiera proteger una cosa no le pondría un botón, por muy escondido que esté. Ni un cartel que ponga no tocar, que no estamos a estas alturas de la vida como para creernos lo que pone en los carteles.

Hay veces, y me ha pasado, que por pulsar un botón se pierden personas importantes… Que el daño no se puede remediar… Que los botones no son botones… Y yo me siento como en una barra libre de un museo. Pero al ver los restos de un jarrón en el suelo, y los trozos de una vitrina de cristal, pienso en voz alta con el cartel de no tocar en la mano:

Hubiese sido mejor que en vez de “no tocar” , hubieses puesto en un sitio donde nadie miraría, si quieres, o en pequeño, la sentencia salvadora

“No me rompas, cabrón”.

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