Mi punto débil


Siempre que tengo una conversación profunda con alguien por un motivo o por otro acabo preguntándole qué es lo que le da miedo. No lo que le asusta, sino lo que de verdad teme. Creo que es una forma, sino la mejor, de conocer a alguien. No por lo que le gusta, o por las cosas que le pasan. Se conoce mejor a una persona por todo aquello que no le gustaría nunca que le pasase. He conocido de todo y casi todo el mundo, es curioso, pero apenas tardan en responder. Yo… Me lo tengo que pensar, y generalme acabo respondiendo “No lo sé”. Yo y el tiempo tenemos algo especial, como los espejos. Una especie de complejo de Dorian Gray. Puede que ese sea mi punto débil, pero no sería capaz de dar una respuesta tan simple. Los sentimientos nunca son simples. Se parecen en cierto modo a un cuadro intentando cubrir las cuatro paredes de una habitación entera. Es, según el marco, más sencillo fijarse en el espacio vacío que en la historia que cuenta el lienzo. Pero está bien conocer lo bonito de las personas, aunque muchas veces lo bonito esté escondido detrás de lo malo, y lo malo, detrás de lo obvio.

Back to blog