:)


Aprovecho a escribir esto ahora que puedo. Ahora que mi mente está lúcida y tiene algo de tiempo. Llevo ya más resacas que horas de sueño y estamos solamente a día dos. Hay cosas que no van a cambiar, no importa cambiar de año, ni comerse diecisiete uvas o ponerse ropa interior roja. Son cosas que no se ven, y no se pueden tocar, y sin embargo flotan alrededor nuestro como notas musicales. Besos que se lanzan desde lejos y aún así llegan a su destino, la influencia de un trébol de cuatro hojas, la constelación de Sagitario… No puedes cambiar lo que te llega, no puedes obligar a que ande algo que tiene que volar. Pero lo que sí creo es que se puede aprender a escuchar, empezar a darse cuenta de que los silencios también forman parte de la partitura. Que los besos también se pueden dar. Que a veces la mejor suerte es tomar la más tonta de las decisiones. Y sobre todo que no te importe nada es lo más importante de todo.

Yo… No me deseo un feliz año nuevo. Me conformo con que sea un poquito mejor. :)

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