Vive en un cuarto con paredes lisas


He visto llorar a una anciana. He visto cómo moría una mujer. He visto a un mendigo robar. Una mujer me pidió dinero para pagar la luz de su casa. He visto accidentes de tráfico. He visto mucha sangre. He visto muchas cosas. Supongo que como todo el mundo. Y me ha dado igual. Pero esto es así, o te da igual o no. Escribes en verso o no escribes bonito. La manía de gritarme, cuando no estoy tan loco, cae de la misma forma que la lluvia en el mar.

Todo el mundo me dice de lo que me tengo que preocupar. De lo único que lo hago es de tener en un cajón una vajilla mala, para cuando haya roto todos los platos de la buena. De tirarme un vaso de agua encima. De gritar con las ventanas abiertas. O de raparme el pelo a las tres de la mañana porque tenía calor. Busco mis demonios en las formas del gotelé. No parece difícil con estas pupilas, pero no creo que haya nadie que me haya chivado que haga el mal. Aquí está la diferencia de estar loco, que luego no vuelves para limpiar.

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